Spaw's por siempre♥

    En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Comparte

    CarmenGabriella
    Team1
    Team1

    Mensajes: 72
    Fecha de inscripción: 10/04/2012
    Edad: 17
    Localización: Venezuela

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  CarmenGabriella el Mar Abr 17, 2012 11:52 pm

    Capitulo 3

    Lucero dejó escapar un suspiro.
    —No deberíamos haber tomado esa copa… Pero yo quería saber…
    Manuel miró el calendario.
    —Veo que no te has dado ninguna prisa en contármelo —murmuró, calculando el tiempo—. ¿De cuánto estás, de cuatro meses?
    Ella asintió.
    —¿Y se te nota? —preguntó él. Su voz sonaba extrañamente ronca, pero Lucero lo achacó a la sorpresa.
    —Ya casi no puedo abrocharme los pantalones.
    Manuel se pasó de nuevo una mano por la cara.
    —¿Qué le voy a decir a mi familia?
    —¿Eso es todo lo que te preocupa? ¿No te das cuenta de lo que esto significa para mí? Estoy embarazada, Manuel. No quería estarlo, pero por algún truco del destino… o de la naturaleza, me encuentro en esta situación… ¿Qué tiene tu familia que ver con esto? ¿Y mi carrera?
    —Tendrás que dejarla durante un tiempo.
    —¿Qué?
    —No puedes seguir trabajando mientras estás embarazada.
    —¿Perdona? Yo no pienso dejar mi trabajo. Millones de mujeres siguen trabajando hasta que dan a luz.
    —¿Y luego qué?
    —Tendré al niño… contrataré una niñera y seguiré trabajando.
    —¿Y si el niño se pone enfermo?
    —Ése es un problema que tienen millones de madres en el mundo. No voy a ser la primera.
    —Una niñera cuesta mucho dinero.
    —Muy bien, tú pagarás la niñera —replicó ella, cruzándose de brazos.
    —No pienso hacerlo.
    —¿Cómo que no? Es tu hijo.
    —A mí me crió una niñera y jamás dejaré que un hijo mío pase por eso —contestó Manuel.
    Lucero lo miró, boquiabierta. Eso era algo que no sabía, nunca se lo había contado. Siempre había imaginado que Manuel tuvo una infancia de cine…
    —No lo sabía.
    —No suelo hablar del tema —murmuró él, apartando la mirada.
    —Ya, bueno… Mira, yo no voy a dejar mi trabajo te pongas como te pongas. ¿Por qué no dejas tú el tuyo y te dedicas a cuidar del niño?
    —Lo dirás de broma.
    —No, en absoluto.
    —Me lo temía.
    —¿Qué pasa, Manuel? ¿Esto te da miedo?
    —No puedo dejar el bufete. Tú lo sabes.
    —Y, sin embargo, esperas que yo deje mi trabajo.
    Manuel tragó saliva.
    Lucero iba a tener un hijo.
    Un hijo suyo.
    —Por favor, vamos a ponernos serios. Yo gano diez veces más dinero que tú. ¿Por qué iba a dejar el bufete? Sería un suicidio profesional.
    —Pues deja que te recuerde cuántas mujeres, esas mujeres de las que tú siempre hablas con desdén, se ven obligadas a trabajar y cuidar de sus hijos como pueden.
    —Un embarazo es algo voluntario en nuestros días.
    —Pero no lo ha sido en este caso, te lo aseguro.
    Silencio.
    —¿Seguro?
    —¿Crees que me he quedado embarazada a propósito? —exclamó Lucero.
    —Muchas mujeres lo hacen. Así consiguen una pensión, si no del padre, de los Servicios Sociales. Claro que ahora es muy fácil determinar quién es el padre del niño.
    Lucero se levantó, indignada.
    —¡No me lo puedo creer!
    Iba a abrir la puerta del despacho, pero, de repente, el picaporte pareció desaparecer de su vista. Intentó agarrarlo de nuevo, pero sus manos no lograban tocar nada y, poco a poco, todo se volvió negro…


    Cuando despertó, Manuel estaba mirándola con tal preocupación que casi estuvo a punto de creer que los últimos cinco años no habían pasado, que seguían juntos.
    —¿Qué ha ocurrido? —murmuró.
    —Te has desmayado —contestó él.
    Lucero parpadeó, incrédula.
    —¿Qué?
    —He llamado a una ambulancia.
    —Eso es completamente innecesario. No estoy enferma.
    —Pues a mí me lo parece.
    —Estoy nerviosa… es normal en estas circunstancias. Es estresante sentir que llevas el peso del mundo sobre tus hombros.
    —No tienes que hacerlo sola, Lucero. Yo quiero ayudarte.
    —Y ya imagino cómo. No te importa lo que cueste mientras no interrumpa tu rutina diaria, claro.
    —Tengo muchos compromisos, sí, pero si me necesitas estaré ahí.
    —Llegas cinco años tarde, amigo —replicó ella.
    —Mejor tarde que nunca.
    En ese momento oyeron el ruido de una camilla rodando por el pasillo.
    —No quiero ir al hospital.
    —Yo creo que sería lo mejor, Lucero. Quiero comprobar que… todo va bien.
    —¿Que todo va bien? ¿Qué podría ir mal?
    —No sé… podrían ser gemelos —intentó bromear Manuel.
    Lucero levantó los ojos al cielo cuando entraron los enfermeros.
    —¿Se encuentra bien, señora?
    —Perfectamente.
    —De eso nada —intervino Manuel.
    Lucero abrió la boca para replicar, pero una capa negra pareció descender sobre ella. En aquel estado, no podía discutir con nadie. Sólo quería dormir…

    Camilaaa
    Team1
    Team1

    Mensajes: 57
    Fecha de inscripción: 04/04/2012
    Edad: 18
    Localización: Uruguay

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  Camilaaa el Miér Abr 18, 2012 9:52 am

    Me encanta esta Wn, la rompes mujer Wink

    IndiiCH
    Admin
    Admin

    Mensajes: 177
    Fecha de inscripción: 04/04/2012
    Edad: 17
    Localización: Colombia

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  IndiiCH el Miér Abr 18, 2012 8:17 pm

    dgfsdgksgjsdgjgs continuación!

    CarmenGabriella
    Team1
    Team1

    Mensajes: 72
    Fecha de inscripción: 10/04/2012
    Edad: 17
    Localización: Venezuela

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  CarmenGabriella el Miér Abr 18, 2012 9:45 pm

    Capitulo 4


    Lucero despertó al oír murmullo de voces.
    —¿Se va a poner bien? —oyó la voz de Manuel.
    —Con un poco de descanso y la dieta adecuada, sí —contestó una voz femenina—. Tiene un poco de anemia, pero las pastillas de hierro que le he recetado arreglarán eso enseguida.
    —¿Cuánto tiempo tendrá que estar en el hospital?
    —Puede irse a casa por la mañana.
    —Muy bien, estaré aquí a primera hora.
    —Tranquilo, esto es más o menos normal —oyó que decía la doctora antes de cerrar la puerta.
    Luego, silencio.
    —Sé que no estás dormida —dijo su marido entonces.
    Lucero abrió los ojos.
    —¿Qué haces aquí?
    —¿Qué hago aquí? Te has desmayado dos veces. No quiero tener tu muerte sobre mi conciencia. El embarazo es más que suficiente.
    Ella parpadeó para contener las lágrimas. Sabía que la noticia no lo había emocionado precisamente, pero ¿tenía que hablar de ello con tal desdén?
    Manuel la miró con el corazón encogido al ver su expresión…
    —Perdona, no quería decir eso…
    —Claro que querías. No puedes soportar que vaya a tener un hijo, lo sé.
    —No es eso, es que… no me lo esperaba.
    —Tampoco yo, te lo aseguro.
    —Estamos divorciados, Lucero…
    —Y seguiremos divorciados, así que no empieces a imaginar cuentos de familias felices.
    Él la miró, desafiante.
    —Mi oferta de matrimonio fue… una reacción momentánea, por la sorpresa. Pero me retracto. No habrá boda.
    Lucero tuvo que cerrar los ojos.
    ¿Qué le pasaba?
    Ella no quería volver con Manuel.
    ¿O sí?
    —Pero creo que deberías vivir en mi casa durante el embarazo. Para que pueda vigilarte.
    —No, gracias. No podría vivir contigo.
    —Pero tampoco puedes vivir sola. La doctora acaba de decirme que tienes anemia…
    —Estaré bien en un par de días, así que no tienes que hacer de enfermero. Además, no podría soportar tener que verte a todas horas.
    Manuel apretó los dientes.
    —Lucero, tienes que venir a mi casa. Además, acabo de redecorarla, así que ya no te resultará tan repugnante.
    —Supongo que volviste a decorarla para exorcizar mi presencia —replicó ella.
    Manuel se maravilló de la respuesta porque… era verdad. Había tardado meses en borrar su perfume y, sin embargo, incluso ahora le parecía que, a veces, seguía en el aire, como un fantasma.
    —Puedes tener tu propia habitación.
    —¿No me digas? Qué generoso —replicó ella, sarcástica—. Pero no será necesario, gracias.
    —Entonces, ¿quieres compartir la mía?
    —No digas bobadas.
    —Venga, Lucero, no vamos a discutir. Hay cosas más importantes…
    —No quiero ser parte de tu vida.
    —Eres parte de mi vida te guste o no —replicó él—. Y siendo tan obstinada no vas a conseguir nada. ¿No se te ha ocurrido pensar en el niño?
    —Claro que he pensado en el niño. Pienso en él todo el tiempo.
    —Pues no has estado cuidándote precisamente bien. ¿Cómo vas a criar a un niño si no comes?
    —¿Hay algo más que quieras criticar, además de mi obstinación, mi figura y mi dieta?
    —No, todo lo demás es perfecto.
    Lucero lo miró para ver si era una ironía, pero Manuel estaba sonriendo.
    —No estoy llevando esto muy bien, ¿verdad?
    —No —contestó ella, sin mirarlo.
    —Mira, Lucero, de verdad quiero ser parte de la vida de ese niño. Quiero lo mejor para él.
    —Yo también.
    —Entonces, ¿te lo pensarás?
    —Lo he pensado y la respuesta es no.
    —Mira que eres cabezota —exclamó Manuel entonces—. Muy bien, entonces tendré que encontrar la forma de convencerte.
    —No vas a convencerme, no te molestes. No pienso vivir contigo.
    —No será para siempre, sólo hasta que nazca el niño. Luego ya veremos.
    —No.
    —Los dos sabemos que pocos matrimonios duran para siempre —insistió Manuel—. El nuestro no duró, desde luego, pero al menos esta vez al final no habrá un amargo divorcio. Piensa en el dinero que vamos a ahorrarnos —dijo, intentando bromear.
    Pero Lucero no sonrió siquiera.
    —Tu familia se quedaría horrorizada si supiera que vivimos juntos. Aunque sea en habitaciones separadas.
    —Yo creo que, en estas circunstancias, va a resultar difícil convencer a la gente de que no hay nada entre nosotros.
    —¡Pero no hay nada entre nosotros!
    —¿Estás absolutamente segura?
    —Pues claro que sí. Estoy embarazada, pero no pienso tener una relación contigo.
    —¿Ni siquiera una relación de amistad?
    —Mira, Manuel, tú no eres alguien a quien elegiría como amigo. Y eso no va a cambiar en el futuro.
    Él apretó los labios.
    —No podemos criar a un niño sin tener algún tipo de relación.
    —Quiero que tengamos el menor contacto posible.
    —Muy bien —suspiró Manuel, dirigiéndose a la puerta—. Pues entonces prepárate para una pelea. Y no digas que no te lo he advertido.
    —Esta vez no vas a ganar. No lo permitiré.
    —¿Quieres apostar? —sonrió él, muy seguro de sí mismo.
    Lucero abrió la boca para contestar, pero antes de que pudiera hacerlo Manuel había desaparecido de la habitación.
    —Muy bien, todopoderoso Manuel Mijares —murmuró, mirando al techo—si quieres pelea, la tendrás.



    Última edición por CarmenGabriella el Miér Abr 18, 2012 10:00 pm, editado 1 vez

    MilagrosLyM
    LMSmall
    LMSmall

    Mensajes: 37
    Fecha de inscripción: 05/04/2012

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  MilagrosLyM el Miér Abr 18, 2012 9:54 pm

    jaja el xavier me dejo con cara de wtf, sube otrooooooo no seas malaaaaaaa jajaja

    IndiiCH
    Admin
    Admin

    Mensajes: 177
    Fecha de inscripción: 04/04/2012
    Edad: 17
    Localización: Colombia

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  IndiiCH el Miér Abr 18, 2012 9:55 pm

    sgysgsdgafgajdfadhadghhdghg Esos dos son unos duros y fríos, quiero contiiiiiiiii.
    Evil or Very Mad Evil or Very Mad

    CarmenGabriella
    Team1
    Team1

    Mensajes: 72
    Fecha de inscripción: 10/04/2012
    Edad: 17
    Localización: Venezuela

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  CarmenGabriella el Miér Abr 18, 2012 10:01 pm

    MilagrosLyM escribió:jaja el xavier me dejo con cara de wtf, sube otrooooooo no seas malaaaaaaa jajaja

    Jajaja perdón, no me di cuenta de que se me escapó ese nombre por adaptar.

    MilagrosLyM
    LMSmall
    LMSmall

    Mensajes: 37
    Fecha de inscripción: 05/04/2012

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  MilagrosLyM el Miér Abr 18, 2012 10:06 pm

    CarmenGabriella escribió:
    MilagrosLyM escribió:jaja el xavier me dejo con cara de wtf, sube otrooooooo no seas malaaaaaaa jajaja

    Jajaja perdón, no me di cuenta de que se me escapó ese nombre por adaptar.

    jajaja ntp sbe otrooo cñ

    CarmenGabriella
    Team1
    Team1

    Mensajes: 72
    Fecha de inscripción: 10/04/2012
    Edad: 17
    Localización: Venezuela

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  CarmenGabriella el Miér Abr 18, 2012 10:22 pm

    Capitulo 5



    Cuando Manuel llegó al hospital al día siguiente se quedó sorprendido, y enfadado, al comprobar que su ex mujer se había marchado ya.
    —¿Dónde ha ido?
    —No tengo ni idea —contestó la enfermera—. Quizá no quiera que usted lo sepa.
    Manuel soltó una palabrota y la enfermera se cruzó de brazos, indignada.
    —Nos pidió expresamente que no le diéramos su dirección.
    —¿Ah, sí?
    —Pues sí —contestó ella, sin dejarse amedrentar—. Y, como usted sabe, los informes de los pacientes son confidenciales. A menos que sea usted un pariente muy cercano, no tiene derecho a saber nada sobre la señora Hogaza.
    —Muchas gracias por su ayuda, señorita —replicó él, sarcástico.
    —De nada, señor Mijares.
    —Ya.
    Manuel salió del hospital y, mientras iba al aparcamiento, sacó el móvil del bolsillo para llamar a su secretaria.
    —Elaine, consígueme la dirección de Lucero Hogaza. Haz lo que tengas que hacer para encontrarla.
    —¿Tú no la tienes?
    —¡Si la tuviera no te la pediría! —exclamó él, impaciente—. Es mi ex mujer. Lo último que quería después del divorcio era saber nada de ella.
    —¿Y para qué quieres ahora su dirección?
    Manuel se pasó una mano por el pelo. El universo entero estaba contra él.
    —Porque la necesito… y deja de hacer preguntas o tu paga de Navidad se verá considerablemente recortada.
    Elaine soltó una carcajada.
    —Te llamaré en diez minutos.
    —Que sean cinco o estás despedida.
    Su secretaria llamó en tres minutos y medio.
    —Lucero vive en Epping —le dijo, orgullosa, antes de darle la dirección—. Pero yo creo que deberías calmarte un poco antes de ir a verla.
    —Gracias por el consejo, pero ya sabes dónde puedes metértelo.
    —Sólo intento ayudar.
    —Ponte a escribir algo en el ordenador… ¿no te pago para eso? —exclamó Manuel. Por supuesto, antes de colgar pudo oír la risita irónica de Elaine—. Mujeres…
    Aunque sabía que tenía razón. Debía calmarse un poco antes de hablar con Lucero.
    ¿De verdad lo odiaba tanto?
    Sí, lo odiaba, aceptó, tragando saliva. ¿Por qué si no iba a desaparecer sin dejar una dirección?
    Cuando llegó al edificio de apartamentos esperó un poco para tranquilizarse. Luego pulsó el botón de su casa, pero no hubo respuesta. Volvió a apretarlo, dejando el dedo durante un buen rato…
    —¿Quién es? —oyó la irritada voz de Lucero.
    —Soy yo.
    Silencio.
    —Vete. No quiero verte.
    —Tenemos cosas que discutir y no podemos hacerlo a través de un portero automático. ¿Quieres que se entere todo el mundo?
    Lucero tardó tanto en contestar que Manuel pensó que lo había dejado en medio de la calle hablando solo. Estaba a punto de apretar el botón cuando ella dijo por fin:
    —Voy a bajar. Podemos hablar en el parque. Quiero que estemos en terreno neutral.
    —Muy bien, como quieras. Pero al menos deja que entre en el portal. Me siento como un idiota esperando en la calle.
    Lucero pulsó el botón que abría el portal y Manuel se colocó frente al ascensor, que estaba bajando en ese momento. Pero no era Lucero, sino una señora mayor con un carro de la compra que lo miró como si fuera un atracador.
    —¿Quién es usted? —le espetó—. ¿Y quién le ha abierto el portal?
    Manuel abrió la boca para contestar, pero Lucero lo hizo por él.
    —No se preocupe, señora Mickleton. Es mi… invitado.
    —¿Cómo has bajado? —exclamó Manuel—. ¿Hay otro ascensor?
    —He bajado por la escalera.
    —¿Diez pisos?
    —Te aseguro que bajar escaleras es mucho más fácil que subirlas.
    Él se quedó boquiabierto.
    —¿Subes andando diez pisos?
    —Antes no, pero desde que nos quedamos encerrados aquel día… además, tengo que hacer ejercicio.
    —¡Por Dios bendito, Lucero! No pensarás seguir haciendo eso, ¿no?
    —Pues sí.
    —Vamos al parque —dijo Manuel entonces, tomándola del brazo—. Esa señora me da escalofríos.
    —¡Le he oído, jovencito!
    —Y oirá muchas más cosas si se queda por aquí —murmuró él, abriendo el portal.
    —¿Por qué eres tan grosero?
    —¿Qué hacía esa señora cotilleando?
    —Es una anciana que vive sola… no tiene familia.
    —Mira, no estoy aquí para hablar de tus vecinos, estoy aquí para hablar de nosotros. Tenemos que resolver esta situación. Y si otra mujer, joven o vieja, vuelve a hacérmelo pasar mal hoy no respondo.
    —Ah, me alegra saber que no soy la única. ¿Quién se ha metido contigo?
    —La enfermera del hospital… o, más bien, el perro guardián del hospital. Qué carácter. Luego a mi secretaria se le olvidó que soy yo quien le paga ofreciéndome consejos sobre mi vida personal. Y ahora esa cotilla del ascensor…
    —Pobrecito, qué pena me das.
    —¿Por qué desapareciste sin dejar una dirección, Lucero?
    —Porque no me apetecía discutir —contestó ella—. Pensé que sería más fácil dejar que pasara el tiempo y tranquilizarnos un poco… ¿cómo me has encontrado, por cierto? Mi dirección no está en la guía.
    Manuel dejó escapar un largo e impaciente suspiro.
    —En algunas, raras, ocasiones, mi secretaria se gana el sueldo.
    Lucero tuvo que hacer un esfuerzo para no sonreír. Estaba empezando a pensar que Manuel había encontrado a la secretaria perfecta, alguien que le hacía frente en lugar de sentirse intimidada.
    —¿Desde cuándo vives aquí?
    —Compré el piso poco después del divorcio.
    —¿Y vives sola?
    —A veces.
    Manuel la miró, sorprendido.
    —¿Te refieres a una compañera de piso… o a un compañero?
    —¿Esto es un interrogatorio?
    Él se mantuvo en silencio hasta que estuvieron sentados en un banco del parque.
    —Lucero… —empezó a decir, tomando su mano—. Quiero que vengas a vivir conmigo.



    Y NO HAY MAS HASTA MAÑANA Cool

    MilagrosLyM
    LMSmall
    LMSmall

    Mensajes: 37
    Fecha de inscripción: 05/04/2012

    Re: En La Cama de Su Ex Marido [Adaptada] ~ EPÍLOGO [Terminada]

    Mensaje  MilagrosLyM el Miér Abr 18, 2012 10:36 pm

    como la dejas assssssiiiiiiiiiii? te maaaaaatooooooooooo jaja creo que lo de vivir con el es broma ojala no Sad

      Fecha y hora actual: Jue Abr 17, 2014 4:24 pm